autoestima

Aprende a decir «NO»

Aprende a decir NO y pon límites en tu vida. Tienes todo el derecho del mundo a negarte a peticiones, invitaciones, llamadas de socorro…

Llevas toda tu vida diciendo SI a todo el mundo.

Cuando tu familia necesita cualquier cosa, es a  ti a la primera que recurren, y como siempre estás dispuesta a ayudarles, no tienen que recurrir a una segunda.

Se han acostumbrado a que tú les soluciones todos sus problemas, porque siempre has estado ahí.

Cualquier imprevisto, problema o dificultad que han tenido, tú eres quien se lo ha resuelto, y claro, con lo fácil que se lo has puesto, para que van a espabilarse ellos solos.

¿Si Pepita siempre está cuando la necesito, para que voy a resolverme yo los problemas?

Y tanto tus padres, tus hermanos o amigos, todos te llaman cuando les pasa algo, y la buena de Pepita va corriendo a socorrer-les, porque es lo que ha hecho toda la vida.

Pero Pepita también tiene vida, y también tiene un límite, y cuando le llaman a las 2 de la madrugada porque la necesitan, Pepita se enfada, porque estaba durmiendo y no puede descansar, pero no dice que NO.

Piensa que “no van a saber solucionar sus problemas”, que “pobrecitos que la necesitan” y que “que van hacer sin ella”.

Pepita ya está metida totalmente en su papel de “salvadora del mundo”, y hasta la había hecho enorgullecer en algunos momentos, porque la hacía sentir importante, pero ahora ya está agotada.

Pepita ya no puede con todo, necesita un respiro.

Está cansada de tener que resolver los problemas a todos. Ahora ya la llaman por cualquier cosa. Cualquier tontería es motivo para acudir a ella.

Pero Pepita también tiene una vida, con todos sus quehaceres, su trabajo, su casa, su pareja y sus propios problemas, y ya no da abasto.

Si se pasa los días preocupándose por los problemas de los demás, e intentando solucionarles la vida, no puede solucionar la suya.

Tiene que dejar a un lado sus propias necesidades para poder acudir a las llamadas de los otros.

Pepita está estresada, con ansiedad, insomnio y de malhumor. La cabeza le va a estallar de la presión que tiene acumulada. Y le duele la espalda de lo contracturada que la tiene a causa de la tensión.

Con su pareja todo son discusiones porque ya está cansado de que se pase la vida socorriendo a unos y a otros, y este menos pendiente de su propia vida, incluido él.

Sabe que está situación tiene que acabar. No puede continuar siendo la “salvadora”, porque al final petará, y la van a tener que salvar a ella.

¿Te suena todo esto?

O Pepita aprende a decir NO, o cualquier día le da un “patatús”.

Tiene que dejar de preocuparse tanto por los demás, y empezar a preocuparse de ella misma. No le puede importar tanto que dirán los otros, que pensarán de ella ni si la criticarán.

Tiene que dejar de anteponer las necesidades de los otros a las suyas propias.

Esto te puede parecer egoísta, pero solo cuando hemos cubierto nuestras propias necesidades y estamos bien con nosotras mismas y con nuestra vida, podemos ser de gran ayuda para los demás.

Pepita en estos últimos tiempos, acudía a la llamada de socorro, pero lo hacía a desgana, medio enfada y con cara de pocos amigos.

Esto lo notaba la otra persona, y encima que iba a prestar ayuda y tenía que dejar de lado sus tareas, se llevaba comentarios del tipo: “hija mía vaya cara, para ayudarme sin ganas no haber venido” o “ponle un poquito más de ánimo Pepita, si no que haces aquí”.

Y esto aun le generaba más frustración y rabia.

Pepita tiene un problema de autoestima, porque piensa que el auto-sacrificio significa que otras personas y sus necesidades son más importantes que las suyas.

Piensa que está obligada ayudar a los demás, que es su deber, y que los otros son más importantes que ella misma. Por eso no sabe decir NO.

Negarles a los demás su ayuda, le hace sentir culpable.

Se cree en la obligación de ayudar, pero cuando todo el mundo recurre a ella, de manera indiscriminada, para cualquier cosa y en cualquier momento, sin pensar en si ella puede o no, si le va bien o no, o si le apetecerá o no, a Pepita le dan ganas de desaparecer de la faz de la tierra.

Esta situación está afectando a su propia salud, y ha decidido que ha llegado al límite.

Tiene que empezar a ser capaz de decir NO. De hacer ver a los demás, que ella también tiene una vida con muchas obligaciones y problemas, y que no solo está disponible para los otros.

Nadie es más importante que ella, y tampoco menos importante.

Pepita tiene que trabajar su nivel de autoestima, para aceptar la importancia de todos los demás y luego satisfacer sus propias necesidades. Estas se deben convertir en las más importantes para ella.

Si quiere cambiar el mundo, primero debe cambiarse a sí misma.

Tomar el control de su vida y ser capaz de decir NO. Parar todo lo demás y poner sus necesidades en primer lugar.

Tiene que ir enseñando a los otros que tienen que valerse por ellos mismos.

Todo adulto es responsable de su propia vida, por lo que tiene que tomar sus propias decisiones, afrontar sus propios problemas y equivocarse. Esto es lo que tiene que pensar Pepita y hacérselo llegar a los demás.

Al principio será un choque para todos. Pepita los tiene muy mal acostumbrados porque nunca les ha dicho que NO. Se llevará algún reproche, pero poco a poco todos se irán acostumbrando a la nueva situación.

No será facil, de entrada, ni siquiera para Pepita.

Cuando diga que NO, le vendrán sentimientos de culpa por no ir ayudar, pero poco a poco irán desapareciendo.

Su familia y amigos, aprenderán a afrontar sus problemas solos, y se equivocarán muchas veces y aprenderán de ello, como toda persona adulta debe hacer.

Esto les permitirá crecer y desarrollarse.

Pepita podrá estar a su lado, pero para acompañarlos en su camino, y les ayudará en momentos puntuales, igual que lo harán con ella.

Pero ella habrá adquirido el derecho a decir que NO, y solo cuando realmente le apetezca y pueda, dirá que sí.

Solo dirá SI, cuando sus necesidades estén cubiertas, sus quehaceres hechos, y realmente, desee ayudar a la persona. Solo en esos momentos.

Decir NO, ya no volverá a ser un suplicio, porque Pepita ha aprendido a quererse y ya no necesita ser la “salvadora de todos” para sentirse bien consigo misma. Esta ya no es su fuente de satisfacción y orgullo.

Ahora, se respeta y valora por quien es, y no por lo que hace, ni por cuanta ayuda presta a los demás.

Pepita esta orgullosa de quien es, y ahora hace lo que realmente le gusta, apasiona y está relacionado con su propósito de vida.

Pepita a realizado un entrenamiento para mejorar su nivel de autoestima, y a aprendido a decir NO.

Ya no le preocupa lo que piensen los demás de ella, ni sus críticas ni opiniones, ahora se siente segura de si misma.

Si tu también quieres aprender a decir NO,  contacta conmigo. (clic aquí)

Hablaremos sobre tu caso y estableceremos un plan de acción para que consigas una autoestima saludable que te de la fuerza y seguridad que necesitas para decir NO.

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